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A Jesús por María
Carta del P. Jean de Morgon |
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Documentos y sitios relacionados a la crisis de la Iglesia:
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Declaración Anexa
Monseñor, Mi Reverendo Padre, Mi Reverenda Madre,
En conciencia, delante de Dios y delante de los hombres, y para el bien común de la tradición católica - y en consecuencia de la Iglesia -, me parece ser mi deber de añadir a mi carta de excusa lo que sigue:
Después de mi intervención vehemente del 5 de febrero, a las presiones que me hicieron, tanto en San Nicolás como en Caussade, respondí que me disculparía sobre la forma (la cólera) pero no sobre el fondo (la denuncia).
Lamento pues vivamente mi arrebato, no sólo en la medida en que habría podido escandalizar a otros (aunque recibí más tarde felicitaciones por teléfono y por carta), sino también debido a que podría descalificar o hacer olvidar el tema de mi denuncia. Además, una simple carta de excusas podría dejarles creer que lamento también lo que dije; me veo pues obligado a volver de nuevo sobre la cuestión de fondo, e incluso aclararlo.
Mi primer encuentro con su Excelencia el Monseñor Lefebvre se remonta a junio de 1973, a Ecône, cuando invitó a mis padres (que habían legado una herencia al seminario) a venir a hablar y a comer con él. Tres años después, estuve en la misa de Lille. Mis padres sacrificaron toda su fortuna familiar en la compra de edificios para la Tradición. Y actualmente utilizan sus últimos recursos para arreglar una hostería para nuestro convento, en una casa que compraron vendiendo lo último de lo cual eran propietarios. Pienso que mi anciano padre morirá de un paro cardíaco el día en que se entere de que todos estos edificios pasarán bajo el control de la Iglesia conciliar…
Hasta domingo pasado, en cátedra, siempre defendí la FSSPX delante de los fieles, y transmití sus comunicados. Debo reconocer un solo desvío - si se trata de uno -, anunciando el primer “ramillete espiritual” de Rosarios en 2006. Después de haber leído las tres intenciones en el orden dado por la fraternidad, comenzando pues por la liberalización de la Misa de San Pío V, añadí que, en mi opinión personal, es el retorno de la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo que merecía ponerse en primer lugar (Monseñor Lefebvre decía que este punto es más importante que la misa. Véase. “La Iglesia infiltrada…” p.70).
Si no hice cantar el Te Deum después del Motu Proprio, fue porque mi superior me dejó libre sobre este punto, y que no quería aclamar un texto que identifica en un mismo rito la misa de siempre y una misa “bastarda”, como a menudo la ha llamado Monseñor Lefebvre. Sin embargo leí el comunicado de Monseñor Fellay a los fieles, que Suresnes no me había enviado, sino que un fiel lo había encontrado en Internet.
Así mismo para el segundo ramillete, que anuncié, y del cual hice fotocopiar el comunicado final de Monseñor Fellay (24 de enero) para que los fieles pudiesen leerlo y llevarlo consigo.
Perdón por lo extenso de estas líneas, pero, que no se diga que estoy en contra de la FSSPX, que soy un sedevacantista, etc… La FSSPX, la considero como obra de Iglesia, y una segunda madre para mí: es con ella que estoy endeudado por la conservación íntegra de mi fe, de mi vida religiosa, y de mi sacerdocio. La amo con todo mi corazón, y es por eso que yo rujo cuando la creo amenazada.
Uno de los primeros sacerdotes de la FSSPX me decía, un día de ordenación a Ecône, que su padre le había enseñado los métodos subversivos, pero prohibiéndole emplearlos. Solamente para saber detectar los ataques y las personas subversivas. Durante su profesorado en Ecône, supo así descubrir a algunos seminaristas subversivos, e indicarlos al canónigo Berthod, así como a Monseñor Lefebvre. Este último no quiso expulsarlos, ya que eran buenos alumnos por otra parte. El canónigo Berthod había juzgado el asunto bastante grave como para amenazar con dimitir, si no se expulsaban a estos elementos subversivos. Se sabe así no sólo cómo Ecône ha perdido uno de sus más eminentes profesores, sino también como ha conocido graves crisis de disidencia en los años siguientes…
Sin pretender ser un especialista en este ámbito, y aún menos de estar implicado en esta lucha anti-subversiva - ya que me consagré completamente a Dios y a las almas - pienso sin embargo saber de qué hablo cuando empleo la palabra subversiva, y conocer un mínimo en el tratamiento de la información, antes de sacar las conclusiones.
Cuando tomé el micrófono, dije, más o menos en los términos siguientes, que con varios sacerdotes, estábamos muy inquietos por la evolución de las relaciones de la FSSPX con el Vaticano, que parecía llevarnos lentamente (pero seguramente) hacia una reunión (raillement) con la Roma conciliar y modernista.
Hablando en nombre de otros sacerdotes, de los cuales dos me animaron a que tomara la palabra, lo cual me repugnaba mucho - en esta ocasión ni siquiera expresé mi convicción personal, bien establecida desde hace ya cinco años: que esta evolución no es más que un proceso programado con destreza por algunos sacerdotes subversivos que consiguieron ocupar puestos estratégicos de la FSSPX (jefatura, seminarios, medios de comunicación y finanzas) con el fin de conducirla a la reunión (raillement) con Roma.
Jean Vaquié ya había establecido una lista de estos seminaristas (de entonces) y sacerdotes subversivos, antes de su muerte en 1992; y si algunos están unidos hoy con Roma (como el padre Leschenne), otros están todavía en puestos de influencia y especialmente en Francia. Uno ellos lleva incluso el hábito religioso. En el organigrama de esta organización subversiva, es necesario colocar en las casillas superiores un antiguo discípulo del profesor Borella, quien, debajo del seudónimo de Abbé Michel Beaumont, enseñó a nuestros fieles en Fideliter (Nº 163, p.20-25) que según la doctrina clásica de los papas, el Reino Social de Nuestro Señor Jesucristo ya no es posible en nuestro mundo de hoy…
A partir de mi regreso de París, la Providencia tomó el cuidado de confirmarme - si era necesario - el progreso de este proceso de adhesión, en un volante, aportado por un feligrés que tiene Internet, volante para firmar para manifestar nuestro apoyo a Benedicto XVI. En los anuncios del domingo, consideré mi deber poner en guardia a los fieles contra esta campaña, explicándoles que debemos sostener al Papa Benedicto XVI por nuestros rezos, ya que lleva muy pesadas responsabilidades, pero que no hay que aportarle un apoyo incondicional, cuando viene de declarar recientemente (Oss.Rom.fr 23/30 Dic 08, p.6) que la Iglesia se alegra de autonomía [“autonomia” en el texto italiano original] entre el Estado y la Iglesia, como un gran progreso de la humanidad. Y de invitar nuestros fieles a leer el artículo de Monseñor Tissier de Mallerais sobre los graves errores enseñados (y reeditados tal cual) por el profesor Ratzinger (Sel de la Terre N° 67, p.22-54).
Investigando más a fondo sobre esta cuestión, se encuentra la fuente en el lugar del foro católico (http://www.leforumcatholique.org/message.php?num=463376), dónde todo el mundo puede leer que esta petición emana y es fomentada por el G.R.E.C., “Grupo de Reflexión entre Católicos”, instituido desde 1997 (¡nunca fuimos informados de la existencia de este club desde más de diez años!), reuniendo clérigos y laicos de todas las tendencias de la “tradición”, sobre todo de los reunidos a Roma, pero incluida la FSSPX, y trabajando “a permitir un día una reconciliación en las formas institucionales y jurídicas”. Lo que no puede apuntar, obviamente, sino a la FSSPX, la sola representada allí que (todavía) no está unida a Roma.
Leemos allí que el nuncio apostólico, Monseñor Baldelli, sostiene esta empresa, y que Monseñor Breton, obispo de Aire y de Dax, representa en el grupo a la Conferencia Episcopal de Francia. Supe, por otra parte, por un sacerdote de la FSSPX, que Monseñor Breton le había dicho haber conocido al Padre de Cacqueray en una reunión del G.R.E.C.… No me sorprendió, pues, cuando se me ha dicho, hace poco, que el superior del distrito de Francia acababa de exhortar a todos nuestros fieles, en la Mutualidad, a firmar esta carta de apoyo a Benedicto XVI.
¿Necesitamos aún otras pruebas de la determinación de las autoridades de la FSSPX de unirse a la Roma conciliar? ¿Es necesario escuchar nuevamente la grabación de la emisión de Radio Cortesía, del 17 de julio de 2007, donde el padre Lelong, miembro activo del G.R.E.C., no tuvo miedo de asegurar al auditorio que, para él, la dirección actual del FSSPX estaría enteramente por la unión con Roma y que se trataría esencialmente para ella de llegar a reducir o hacer callar a los recalcitrantes en la FSSPX?
Soy perfectamente consciente de la gravedad de estas revelaciones y sus consecuencias. Las pesé y comprobé en la medida de lo posible, con los medios que la providencia se ingenió darme estos últimos tiempos. ¡En conciencia, no puedo ya por mucho tiempo permanecer silencioso, ni contentarme únicamente con el rezo!, ni esperar a que la casa esté completamente en llamas para gritar ¡fuego! Comunicándoles esto, estoy absolutamente seguro de cumplir con mi deber y, en consecuencia, la voluntad de Dios. A ustedes toca juzgar ante su conciencia. Y de pensar en el número de almas que les son confiadas por Nuestro Señor Jesucristo y de las cuales deberán dar cuenta el día del juicio, bajo la relación esencial de la fe: ¿“Qué pides a la Iglesia? ” Respuesta: La FE.
Respecto de mi futuro próximo, me confío completamente a la Divina Providencia. Supongo que me echarán a la calle, tratado de “sedevacantista” (la marginación por difamación es una técnica clásica de los subversivos). En caso de que me ocurriese una desgracia (ya que es necesario prever todo) he confiado esta carta y todos mis documentos urticantes a amigos seguros, capaces de transcribirlos y de difundirlos si es preciso. Sé que mis padres me sostienen, y me ayudarán a reiniciar, o más bien a seguir mi vida religiosa en otra parte. Me entristece enormemente pasar a ser “vagus”, pero, si es la voluntad del Buen Dios en esta increíble crisis, ¡Fiat!
Ya que no tengo ninguna confianza en Monseñor Fellay, que cubre toda esta operación con su autoridad, y poca confianza en Monseñor Williamson, que fue observado durante sus contactos secretos en Roma la semana después de Pascua 2008. Respecto de nuestros otros dos obispos, espero que el día oficial de la reunión con Roma (que no debería estar tan lejos como lo pretenden, ya que Benedicto XVI envejece…), o incluso antes, al menos uno ellos se levante y prosiga el combate de Monseñor Lefebvre.
Que nuestros hermanos de Morgon y de Aurenque que rechacen esta capitulación en el combate de la Fe, sepan que ese día volveré nuevamente a ponerme bajo la obediencia de su superior o del más antiguo. En la espera, permanezcamos bien unidos en el rezo del Rosario, y confiando en el triunfo final del Corazón Inmaculado de María.
Padre Jean
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